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EXTRA.EXTRA. NOTICIAS DE AYER

EXTRA, EXTRA. NOTICIAS DE AYER

      Si se mira con cierto detenimiento las situaciones sociales que ocupan  atención , transcurrido ya el primer cuarto de la extensión del presente siglo, se podrá apreciar que más allá de una suerte de apología de lo novedoso ,  que emerge en el mundo de las apariencias, existe una búsqueda frustrada , ya desde el siglo pasado , de una racionalidad de la autoridad legal del poder burgués por parte de cada uno de los Estados , que no alcanza a construirse con suficiencia porque estos se ven impedidos de lograrlo por la falta de resolución suficiente de la relación contradictoria que se impone entre libertad e igualdad y dentro de esta última , a su vez,  por la dicotomía entre igualdad-desigualdad.

       En ese sentido, los movimientos sociales y políticos que que se ubican  como sujetos del pretendido discurso opositor, terminaron  en la última década del siglo pasado y lo que lleva el presente , concentrados en una demanda de justicia formal  hacia los gobiernos de turno basándose en la idea también abstracta de lo que pretenden ver como libertad.

          Ese contexto instalamos nuestra advertencia relativa a que no asistimos en la base material de la sociedad , sus relaciones de producción y sus expresiones culturales de “ninguna significativa novedad”, añadiendo que tampoco existe un sujeto social diverso de la clase trabajadora que pueda asumir una función emancipatoria como es la que le corresponde a esta última , por lo que el antagonismo de clase mantiene toda la prevalencia que requiere a la hora de examinar y luchar ante expresiones concreta de las relaciones de explotación gestadas desde las estructuras relacionales que dan lugar al capital.

           En ese sentido hemos decidido situarnos en lo que entendemos es el ejemplo más significativo de esta a falta de novedad de la que formulamos advertencia. Aludimos a la teoría de la justicia elaborada por John  Rawls en 1971, en tanto esta parece ser la matriz oculta del discurso que emerge con renovado ímpetu por nuestros días.

               Rawls  determino una idea central en sus elaboraciones relativas a la idea de justicia que impuso como condición necesaria de todo régimen político. Según Rawls, en democracia, la justica demanda una conjunción entre la libertad y la igualdad. Por ese motivo, en su tiempo, su obra se transformó en el sustento para los movimientos por las libertades civiles y la justicia social en los Estados Unidos, haciéndolo en diálogo con los clásicos del pensamiento  filosófico político dominantes por entonces y hoy traídos nuevamente a cuento por los que ocupan los lugares de gestión de los intereses burgueses dentro del aparato institucional y formal del Estado, esto es , el liberalismo y el utilitarismo ambos abrazados por la noción negativa de libertad gestada también por entonces  por Isaiah Berlín.

En ese orden de ideas, Rawls hablaba de la necesidad de que los que luchan se transformaran en una suerte de “campeones de una democracia auténtica” y en ese rol parecen haber levantado la mano los hoy mentores de los “nuevos partidos de una nueva clase trabajadora”.

Sin embargo, habrá que advertir a la hora de buscar evitar esta premura en la coincidencia de planteos del ayer con el hoy visiblemente disimulada  , que la concepción del valor justicia enunciada por este autor desde la academia universitaria fue y es, -si se la adopta- una construcción intelectual que no apuesta  a cuestionar  abiertamente por el orden social capitalista,  ya que ,no avanzó en cuestionamiento sobre las características objetivas de ese modo de producción y sí lo hizo sobre el condicionamiento superestructural de la democracia a la que le impuso el imperativo categórico de alcanzar el valor justicia para ser tal, con lo cual puso por delante la premisa de la libertad de los seres humanos en condiciones de igualdad , siendo que esas coordenadas devienen en sí mismas de cumplimiento imposible dentro de una sociedad de clases como lo es la generada por la dominación del capital.

En definitiva, según Rawls, es el ideal democrático el que permite la armonización entre libertad e igualdad, y ese resultado es el contenido mismo de la racionalización de la autoridad legal del Estado en el contexto de la sociedad civil. Ese y no otro parece ser el contenido de la “novedad” del discurso de los numerosos manifiestos que hoy se ventilan por nuestros días .

En definitiva, más allá de lo que se presenta como una “irrupción”, que no tiene base en la lucha de clases sino en encuestas encargadas , lo cierto es que el deseo de un socialismo unido a la libertad fundamenta diversas corrientes políticas e históricas que buscan equilibrar la justicia social y la equidad económica con la autonomía individual, el pluralismo democrático y la ausencia de dominación estatal o de mercado.

El canta-autor Víctor Manuel supo escribir ,ya en la década del 70 del siglo pasado, un tema titulado  “Socialismo y libertad” , que parece haber sido desempolvado , en donde dijo:

Alcémonos todos, como una sola voz

Veremos mañana el nuevo sol

Veremos mañana la nueva sociedad

Que sea gobierno la igualdad

Socialismo en libertad

La roja bandera, la solidaridad

La roja bandera vencerá

Con la fuerza que nos da

La roja bandera, la solidaridad

La tierra que estrena libertad

Sabremos ser libres, podremos alcanzar

De todos los pueblos la unidad

De todos los pueblos nos sobra voluntad

Haremos camino al caminar

Socialismo en libertad

La roja bandera, la solidaridad

La roja bandera vencerá

Con la fuerza que nos da

La roja bandera, la solidaridad

En todos los sentidos de lo  hasta aquí expuesto  y que aparecen como bandera de un eventual nuevo partido de la nueva clase trabajadora que promociona la izquierda oportunista parlamentarista de Argentina , se produce una especie de juego con dos ocultamientos coordinados, El primero que nace  de la ignorancia que oculta las desigualdades en la posición original, y el ocultamiento  sobre la igualdad que permite desigualdades económicas y sociales injustificadas.

En la obra intelectual  de Gerald  Cohen y desde las categorías marxistas, puede encontrarse un posicionamiento que debe ser computado  en formal oposición a todo este planteo de perfil “novedoso” que en realidad encubre una inveterada postura reformista ajena a toda perspectiva emancipatoria real , la discusión se plantea en torno a la tensión que se oculta entre, por un lado, la “creencia teórica” en la igualdad y, por otro, el deseo y las acciones concretas en busca de bienestar  que van en sentido contrario al pregonado igualitarismo.

Se advierte siguiendo este perfil, el alejamiento de todo este tipo de planteos de las categorías que se siguen de la producción conceptual de Carlos Marx. Esta tensión a la que estamos haciendo referencia y que resulta encubierta por los actuales cultores de la lucha por derechos subjetivos sobre la base de una construcción formal y abstracta de justica como valor deseado ,  pero no como realidad, es heredera de la perdurable disociación burguesa entre el ser humano  y el ciudadano, entre el cielo igualitario y el mundo terrenal no-igualitario generado en forma objetiva por la estructura que implican las relaciones sociales de producción capitalista , que se manifiesta cabalmente en los artificios retóricos utilizados en las dos principales revoluciones burguesas del siglo XVIII, y que deja su huella en la teoría de John Rawls, hoy actualizada por una campaña electoral en búsqueda de lograr un posicionamiento social por la superestructura con apartamiento de las bases sociales materiales de la existencia en modo de sobrevivencia  que implica el capital.

Sobre el punto hay que decir que  en Argentina, desde 1982 , luego de que la burguesía definiera a través de sus organizaciones partidarias como se rescataba el Estado que formaliza e institucionaliza el poder burgués y su dominación de clase haciendo una transición en el plano de la forma de gobierno , pasando del régimen dictatorial a la democracia formal con perfil de Estado de Derecho recuperado  bajo la apología de la prevalencia de las formas jurídicas sobre la realidad social, las fuerzas sociales que de manera embrionaria intentan trascender en fuerza  política de los trabajadores, guiadas por una conducción errática , oportunista y de base estratégica reformista,  han iniciado un lento e imperceptible proceso de adaptación al parlamentarismo. Esta cuestión es el telón de fondo no solo de la fragmentación que precisamente impide ese salto cualitativo a la estructuración como partido de clase , sino  también de su inveterada incapacidad de penetrar en el movimiento obrero como tendencia de masas, por sometimiento ideológico a la pequeña burguesía de los sectores medios y la táctica frente populista de alianza con un sector de la burguesía.

En este sentido Gustavo Burgos desde la revista El Porteño  ,  tomando como referencia declaraciones hechas por un dirigente del PTS , (  YouTube · PTS : Partido de los Trabajadores Socialistas Qué es el SOCIALISMO? )sostiene que  Cristian Castillo enfatiza una visión de socialismo en la cual la autogestión democrática y la eliminación de una burocracia represiva son centrales. Este enfoque tiene similitudes con la idea de una democracia obrera, pero el planteamiento de Castillo parece simplista al sugerir que en una sociedad socialista ideal se podría prescindir de mecanismos de control y seguridad interna. Lenin, en El Estado y la Revolución, advierte que la dictadura del proletariado requiere de una fuerza organizada para proteger la revolución de sus enemigos, pues es ilusorio pensar que la burguesía cederá su posición sin resistir. La perspectiva de Castillo olvida esta premisa, acercándose a un idealismo democrático de corte allendista, incompatible con las realidades de lucha de clases que enfrenta una revolución proletaria.

En el mismo sentido y puntualizando lo arriba  indicado, Gustavo   Burgos enfatiza que “La insistencia de Castillo en una versión de «socialismo democrático» y su crítica al «partido único» como modelo viable ignora las lecciones históricas sobre el papel de los partidos en la construcción del socialismo. Trotsky, en La Revolución Traicionada, critica precisamente a aquellos que abogan por un pluralismo que termina debilitando a la revolución, facilitando que la burocracia u otras fuerzas contrarrevolucionarias asuman el poder en nombre de la democracia. La historia de la revolución rusa demuestra que la falta de una dirección única puede conducir a una contrarrevolución, como ocurrió precisamente con la degeneración burocrática bajo Stalin.  (Gustavo Burgos. “Argentina: la inexplicable entrevista al diputado Christian Castillo (PTS)  07/11/2024)

      Hay que advertir, no por referencia dogmática sino por su adecuación al problema que abordamos que Carlos Marx  no criticaba el capitalismo por ser moralmente “injusto”, sino porque lo veía como un sistema histórico basado en explotación estructural y la contradicción económica. Para él, los criterios de justicia dependen del propio sistema de producción vigente, por lo que el intercambio mercantil cumple formalmente sus propias reglas de equidad jurídica en el papel, aunque extraiga plusvalía en la realidad.

      Por todo esto es que ,no estamos necesitados y toda búsqueda en ese sentido deriva a una vía muerta de ejes  referenciales de la situación de sometimiento y barbarie social por la que atravesamos como trabajadores de  carácter abstracto y solo referenciados discursivamente planteados en merito de un concepto formal de justicia, que estaría siendo vulnerado, en tanto esto que soportamos es el capital en toda su expansión globalizada y en su fase de prácticas imperialistas, y no es posible en este estadio de la lucha de clases, pensar ya en la eventual presencia de un proceso político que intensifique la idea de distribución justa de las cargas y ventajas entre los seres humanos.

         Lo necesario es aludir a fenómenos sociales que tienen raíz en el conjunto de relaciones sociales de producción, ubicables todas ellas,  en los cimientos de la estructura productiva en sí misma considerada, que tienen en cuanto tales , naturaleza específica en lo que refiere, tanto a la situación problemática o de conflicto, como a las  de herramientas materiales que puedan posibilitar su deseable solución.

Daniel Papalardo.

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