La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos.

La célebre frase «el enemigo principal está en casa» fue acuñada originalmente por el socialista alemán Karl Liebknecht en 1915 para llamar a los trabajadores a combatir a sus propios gobiernos imperialistas. Vladimir Lenin hizo suya esta consigna durante la Primera Guerra Mundial para impulsar el derrotismo revolucionario, argumentando que la clase obrera debía derrotar a su propia burguesía.
Hemos presenciado un aceleramiento intenso de la emergencia en los hechos de una nueva expresión distante en el tiempo del conflicto de Malvinas , a propósito del encuentro futbolístico entre las selecciones presentadas por las sedes locales de FIFA , radicadas en Inglaterra y Argentina. Una bandera alusiva , su prohibición por organizadores y su visualización en manos de los jugadores , detonan algo que parecía sumergido por una derrota bélica hace más de cuatro décadas.

Esto impone una pregunta ¿Se puede volver al principio? Por otras razones Marx ensayó una respuesta dentro de otro contexto histórico, pero es esa respuesta sin embargo, la que más se acerca a la emergencia del interrogante. Sostiene Marx en el inicio de su obra “El 18 Brumario de Luis Bonaparte”:

“Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen , como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa. …Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal”.

En la medida en que hemos vuelto en términos objetivos y existenciales a escenarios de barbarie y crecimiento de la tendencia hacia la pauperización , hemos retornado en términos reales a lo más salvaje del capitalismo en sus orígenes , a través de los liberales y las “resoluciones” que estos desde sus operadores políticos definen para las contradicciones de las propias estructuras capitalista . Todo indica que es tiempo de saber como librarse de ello definitivamente y obrar en consecuencia.

Hasta ahora, la izquierda de la república burguesa que se instituyo en Argentina , cualquiera fuese la tradición ideológica en la que esas organizaciones dicen reconocerse como continuadoras , reivindica la acción militar emprendida por las fuerzas armadas genocidas en las islas del Atlántico Sur y la soberanía Argentina sobre ellas , e inclusive plantea su recuperación como una tarea necesaria en lo que define como tareas de liberación nacional.

En ese sentido reparo a modo de ejemplo en Myriam Bregman , por quíen nos llaman a fortalecer simpatía esas izquierdas del régimen ,posteando en X la fotografía de jugadores con una sábana escrita con la leyenda “las Malvinas son Argentinas” le agregó al pie “Saltando…sa, sa, sa.
En igual sentido en otra publicación viral de julio de 2026 en la previa del partido contra Inglaterra. Bregman compartió una foto vistiendo la casaca de la Selección y cantando canciones de aliento, destacando el reclamo de soberanía, al que ya había aludido en medio de un acto político el 1 de mayo de este año donde arengó a los militantes del PTS diciendo “Hay que juntar a los ricoteros y a las de la marcha del 3 de junio y mandarlos a recuperar las Malvinas”

Este tipo de planteos nace de la consideración de Argentina como un Estado que contiene con forma política a una sociedad civil donde la recuperación de Malvinas y el planteo de la soberanía sobre esas tierras , resulta tarea necesaria para la liberación nacional.

Desde el propio 2 de abril de 1982, pocas son las voces que en aquel omento señalaron el error que contienen todo este tipo de planteos y en consecuencia se pronunciaron en sentido contrario , valiéndose de las categorías analíticas emergentes del método marxista.

Ubicados en ese sitio, decimos que los dichos a los que hacemos referencia y todo el aparato publicitario montado sobre la situación azarosa de un enfrentamiento deportivo y su resultado, no se justifican con la necesaria racionalidad que pueda adjudicarles algún tipo de realidad diversa del mero discurso ideológico que precisamente distorsiona interesadamente esa realidad.

Como señalamos al inicio, en un volante propagandístico de 1915 , fue Karl Liebknecht quién introdujo el paradigma táctico :»El enemigo principal está en casa», luego utilizada por Lenin y ambos parecieran legarla para esta ocasión a la que hacemos referencia, para que le sea referida a quienes , también por estos días, dicen advertir de la existencia de una nueva clase trabajadora , y a la vez están justificando adoptar una posición patriótica y estar por ende de acuerdo con la patriotería.

Los clásicos del marxismo, explicaron con paciencia a la clase trabajadora que no admite disociarse en vieja y nueva, que los trabajadores deben mantener su total independencia de la burguesía. Esto significa, que no hay espacio en Argentina que no sea el del formalismo exacerbado para la pretendida lucha nacional. El período de la revolución democrático-burguesa quedó atrás.

Es verdad que el Estado instituído por la burguesía que lleva el nombre Argentina, mantiene una relación de dependencia económica con el imperialismo y todas las modalides del capital financiero internacional, pero el siglo enseña con sus hechos que esa dependencia es la forma que asume en un capitalismo tardío su rasgo esencial de estructura política socia de ese capital internacional. El Estado Nacional Argentina, no es otra cosa que un asociado subalterno de esa fase superior del capitalismo prevalente en el mundo globalizado que toma para si, y para su beneficio, prácticas imperialistas.

No hay dudas y lo muestra el gesto de una sábana pintada con aerosol flameando en un estadio , a la vista comunicacional de todo el mundo, que las masas trabajadoras argentinas tienen un sentimiento negativo hacia el Estado Inglaterra , pero eso no se emparenta con una puja emancipatoria territorial por unas islas del Atlántico Sur , ni con la utilización cínica de ese sentimiento , por parte de la burguesía, cualquiera fuese el sector interno de esa clase dominante que hoy lo impulse y los motivos finales de ese uso.

La burguesía en Argentina, es solo la agencia local del capital internacional en fase imperialista. La retórica patriótica es solo una de las formas de mantener su dominación de clase sobre explotados y oprimidos.

Dado esto, la tarea es desenmascarar a la burguesía y sus operaciones ideológicas y poner en evidencia que detrás de su demagogia “patriótica”, solo hay palabras y conceptos huecos.

Hay que insistir antes que nada, en la unión de los trabajadores de los distintos Estados . Mientras la vanguardia de trabajadores en las potencias donde radican las centrales del capital fianciero , necesitan luchar contra esa burguesía de conjunto, las vanguardias trabajadoras en los estados asociados a ese imperialismo deben individualizar a los chauvinistas y su burguesía nacional, además de insistir en la unidad con los trabajadores de los países centrales. En eso consiste el internacionalismo y si no es así, se convierten en aliados del propio poder burgués local.

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