Si se busca encontrar un común denominador entre todas las expresiones políticas que se ponen en juego en nuestro país , sea por actos propios o predicando la emulación de otros que operan en otros territorios , se podrá apreciar que existe la premisa de terminar con la actual gestión del ejecutivo nacional, como si se tratara de emplear los métodos del fútbol profesional y pensar que nuestro equipo pierde reiteradamente por responsabilidad del técnico a cargo del plantel y no por el hecho elemental de haber logrado menos goles que el rival.
Fuera Milei sin indicar que es lo que viene trascartón traduce entonces una anemia programática que hace pensar en que el remedio es tan severo como la enfermedad misma.En definitiva, una incapacidad congénita para intervenir con una estrategia real de poder, que tiene referencia en la premisa relativa a que la situación política del momento, caracteriza, ante todo, un estadio marcado por la crisis histórica de la dirección del proletariado, en la que hay que detenerse de manera obligada para encontrar registros o caminos de posible superación.
El prólogo a la primera edición alemana de El capital fue escrito por Karl Marx en Londres el 25 de julio de 1867. En él manifiesta que • este primer tomo es la continuación de su libro Contribución a la crítica de la economía política (1859), un proyecto cuya redacción se vio demorada durante años debido a graves problemas de salud.
Para esto, Marx aclara que utiliza a Inglaterra de referencia, porque es el país clásico para ilustrar el desarrollo del modo de producción capitalista, ya que allí las relaciones económicas se encontraban en su forma más pura y desarrollada.
Finalmente ,Marx sostiene que su objetivo es descubrir la ley económica que mueve a la sociedad moderna, viendo el desarrollo de la formación económico-social como un proceso histórico-natural, y en un pasaje específico dice textualmente:
“Unas palabras para evitar posibles interpretaciones falsas. A los capitalistas y propietarios de tierra no los he pintado de color de rosa. Pero aquí se habla de las personas sólo como personificación de categorías económicas, como portadores de determinadas relaciones e intereses de clase. Mi punto de vista, que enfoca el desarrollo de la formación económica de la sociedad como un proceso histórico-natural, puede menos que ningún otro hacer responsable al individuo de unas relaciones de las cuales socialmente es producto, aunque subjetivamente pueda estar muy por encima de ellas.
Sin embargo, mucho tiempo se ha caminado bajo la interpretación erronea de este texto que hizo de la crítica de Marx una crítica economicista, y ese sentido falso dado a lo verdadero, nos ha impedido advertir que el problema no es económico en sentido estricto , sino civilizatorio, lo que significa que el problema es la sociedad moderna donde nos toca ser buscando las respuestas a nuestros problemas fundacionales, que remiten en última instancia a la pregunta por el sentido de la vida.
Si buscamos una síntesis de lo que tratamos de expresar, en necesario tener esto presente y sostener que ,para Marx, la sociedad que genera el capital, no es un momento necesario de la realización humana, sino que es un producto histórico que puede explicarse desde el análisis de ese modo específico de producción y no desde sus sobras o apariencias proyectadas en lo existente.
Ese proyecto “civilizatorio” emergente desde las implicancias del modo de producción capitalista, ha necesitado producir instituciones y leyes, una ciencia (natural y social) que la respalde y le facilite conocimientos precisos para lograr sus fines todos ligados al interés utilitarista e individualista de la burguesía que a la vez se ocupa de generar y reproducir , una moral que justifique sus actos, un tipo de ser humano que piense y actúe de acuerdo a sus principios, sentido común, etc.
Quienes somos parte de aquella porción de la sociedad que por carencia de toda propiedad productora de mercancías , nos vemos obligados a vender en el mercado laboral nuestra fuerza de trabajo, lo hacemos dentro del marco de un problema civilizatorio , es decir , en una situación objetiva que implica una ruptura profunda y global en las bases mismas sobre las que se sostiene la sociedad donde sobrevivimos.
Esto implica que no se trata de un conflicto pasajero, una recesión económica o una falla política local, sino de la crisis del orden social capitalista, es decir, el quiebre objetivo del modelo de existencia real, producción, consumo y pensamiento que organiza a los seres humanos.
Dicho en otras palabras, estamos ante una crisis multidimensional que afecta todas las áreas de la vida. Es la crisis de un modelo de producción y consumo insostenible, que amenaza la vida del planeta, es la crisis terminal del patrón civilizatorio de la modernidad occidental capitalista. Esa crisis afecta la vida y la salud en el sentido más amplio, afecta los ecosistemas y su biodiversidad que pone en riesgo la vida en el planeta. La crisis ambiental y el cambio climático son sólo una de sus más graves y evidentes manifestaciones.
Los trabajadores, debemos sacar enseñanzas y desde ellas avanzar en el sentido estratégico de lograr nuestra emancipación de todo orden social que suponga relaciones sociales de producción en las que se contiene la explotación y la opresión que padecemos. Nuestra experiencia individual y colectiva frente a las condiciones objetivas donde nos desenvolvemos por sí solo no alcanzan si no son ubicadas como el contenido necesario de nuestra disputa con la clase social que domina el orden social capitalista y busca permanentemente su hegemonía por consenso o por el uso del monopolio de la fuerza que ostenta concretizado en la forma jurídica que le otorga legitimidad. Un mundo en llamas cotidianas de diverso tenor, no alcanza para dar cuenta exacte que estamos en barbarie. Necesitamos hacer consciente esta debacle con la orientación teórica del programa socialista. Revolución o reforma continuista del orden social capitalista . Siguen siendo las objetivas alternancias que marcan el camino a la superación de tanto dolor. Socialismo o barbarie. Proletarios del mundo uníos
Reconociendo causas, y padeciendo sus nocivos efectos, desde la emergencia imperativa por solo sobrevivir, vapuleados por la realidad cotidiana que nos impone múltiples formas de hambre y miseria, es preciso volver a las formas mínimas de la existencia digna teniendo formas de vida que no nacen de propaganda y consumo, de piruetas y desdén por el otro, sin el cual no somos. Es decir, como base de cualquier proclama, eliminando la sonrisa postiza del candidato, el amor fingido del busca votos y esas caras compungidas que duran lo que una cámara le indica , sería bueno :
“Que no te falte tiempo
para comer con los amigos
partir el pan,
reconocerse en las miradas.
Deseo que la noche
se te transforme en música
y la mesa en un largo
sonido de campanas.
Que nada te desvíe,
que nada te disturbe
que siempre tengas algo
de hoy para mañana
y que lo sepas dar
para regar las plantas
para cortar la leña,
para encender el fuego,
para ganar la lucha,
para que tengas paz.
Que es la grave tarea
que me he impuesto esta noche
hermano mío.” (Hamlet Lima Quintana)
Nuevo Curso-Colaboración para El Anden
