León Trotsky realizó un intenso esfuerzo político e intelectual desde el exilio para desenmascarar los Procesos de Moscú (1936-1938). Denunció que los juicios eran una farsa totalitaria montada por Iósif Stalin para exterminar a la vieja guardia bolchevique, impulsó una contra investigación internacional independiente y teorizó sobre la degeneración burocrática de la Unión Soviética. En ese sentido, explicó que los juicios reflejaban el terror de la casta burocrática privilegiada contra las verdaderas premisas marxistas de la Revolución de Octubre
Sergei Loznitsa, que es reconocido como documentalista, agregó a su buena labor como tal, la película “Dos Fiscales”, una ficción que tuvo exhibición en nuestro país durante 2025, lamentablemente sin mayores repercusiones . No es motivo de este texto buscar una explicación para esto último, ya que lo que buscamos precisamente es su difusión y advertir sobre la posibilidad de su acceso por fuera de las salas cinematográficas de exhibición.

Si bien estamos ante una ficción, la destreza como documentalista del director deja ver sus capacidades y habilidades para transmitir en imágenes toda una sensación de época, y la ilustración más certera sobre lo que implicó el llamado Termidor de la revolución bolchevique, un concepto histórico y político que alude a una reacción conservadora o burocrática que frena el impulso revolucionario original impuesto por los soviet , la clase trabajadora en alianza con el campesinado y el liderazgo de Lenin y Trotsky, expresión que se toma en sentido ideológico usando la figura y en clara referencia al golpe de Estado de 1794 en la Revolución francesa, es decir , la Reacción de Termidor que derrocó a Robespierre
En escritos como La Revolución traicionada, Trotski argumentó que el «Termidor soviético» no era una amenaza futura, sino un hecho cumplido que databa de la segunda mitad de la década de 1920. Identificó el ascenso al poder de Iósif Stalin y el predominio de la burocracia del Partido Comunista como el equivalente a la burguesía termidoriana francesa, es decir un proceso histórico, político y social, en el que un sector identificable en la burocracia del Estado , que liquida la democracia de los sóviets (consejos) pero mantiene intactas las nuevas bases económicas de propiedad estatal
Con una impiadosa y demoledora mirada a la burocracia dentro del régimen del terror instaurado durante la era de Stalin , la ficción traducida en película que comentamos, tuvo su estreno mundial en la Competencia Oficial del último Festival de Cannes y ganó el premio FIPRESCI de la crítica internacional en la SEMINCI de Valladolid.
Dos fiscales , se ubica temporal y socialmente en , pleno auge de las purgas estalinistas, con decenas de miles de presos acusados, por ejemplo, de “conductas antisociales”. Lo que la obra de Sergei Loznitsa exhibe son casi dos horas de relato, de lo que es en sentido de fotografía de lo real existente, la monstruosa estructura burocrática, la organización para la delación, persecución, represión, la máquina de impedir y -cuando hace falta- de destruir cualquier intento de cuestionamiento ya no solo externo sino también desde el interior del aparato estatal.
El relato y el discurso traducido en la película está además en clave o ritmo kafkiano, es decir con un sujeto del relato que comparte ese protagonismo con las propias y mudas imágenes que se suceden sin vertigo y con parcimonioso detalle. En todo momento, lo expuesto en texto e imagen describe una situación, angustiante, y compleja, en el que el personaje principal en persona se siente atrapado e impotente frente a un sistema o reglas incomprensibles, como el que deriva del régimen social Stalinista y su “socialismo en un solo Estado”, y su necesario complemento la cultura proletaria y el derecho proletario.
Los textos reconocen basamento en una obra del activista soviético Georgy Demidov (1908-1987) expone de forma minuciosa y desoladora, con escenas en pasillos, escaleras y despachos que parecen coreografías dignas de ballet y momentos de situaciones absurdas , cómo se construyó un modelo sustentado en el control de la clase trabajadora, la expropiación de su poder con empleo necesario de la imposición del terror como fundamento final de todo el existir cotidiano.
La advertencia necesaria para finalidad, nos parece que debe quedar en hacer notar la especificidad del escenario histórico por su ligazón a un régimen político y social específico , que no se traduce mecánicamente con la actualidad a pesar de algunas similitudes formales con algunas expresiones tecnológicas de la sociedad de vigilancia y castigo con la que toman cuerpo las dictaduras de clase con forma de gobierno de democracia formal. A esta altura no es nada nueva esa similitud ,y eso no inhabilita , volver al Stalinismo en su trágica expresión , sobre todo porque aún hoy existen intelectuales que reposan en ese orden siniestro de dominación y opresión. Pero para entender algunas cuestiones aterradoras del presente, propósito que no está en la mira del director, lo que más se acerca a lo pertinente es advertir de las diferencias estructurales entre este presente , que se lee bajo la clave del “futuro llegó” y aquel sistema , que a la postre terminó permitiendo la globalización capitalista .
Daniel Papalardo – En EL ANDEN
