El discurso de sentido común funciona como una ideología, es decir como una falsa construcción intelectual de lo real existente, cuando la burguesía dominante, presenta las ideas necesarias para la reproducción del capital y la satisfacción de sus intereses de modo hegemónico, como si fueran verdades naturales, obvias y universales. Por esa herramienta, y por esa vía , se oculta los intereses políticos que las presiden y engendran, haciendo que por consenso la sociedad de conjunto, incluidos en ella las masas explotadas y oprimidas, acepten esas ideas y por esa vía actúen como reproductores del orden social capitalista sin enfóques críticos sobre sus pilares fundacionales yacentes en la propia relación social Capital.
Esto que llamamos sentido común, como para encontrar una designación que comprenda en sí, todos sus elementos, convierte construcciones sociales y culturales en hechos biológicos o inevitables y en el mismo plano activo los medios por los que se propala y difunde, ocultan su carácter ideológico al presentarse como “lo que todo el mundo piensa” o “lo obvio” o “lo que dice la calle”. El objetivo es en todos los casos, fomentar la aceptación sumisa de las reglas del poder, lográndolo sin que ese discurso sea visibilizado como un discurso del poder.
La reproducción de esta modalidad de discurso ideológizado hace con sus extensiones que se imponga el carácter acrítico de las reales determinaciones de voluntad que emprenden las masas trabajadoras, haciendo sólido el rechazo respecto de la reflexión profunda y concentrándose en la repetición de frases hechas o tradiciones.
El sujeto social que de manera estratégica se proyecta dentro de su hacer, la tarea de diseñar y dar contenido a este tipo de herramientas discursivas de dominación de clase dotándolo del disfráz del interés general, busca esencialmente que las masas trabajadoras tomen el punto de vista de los sectores concentrados de poder que conducen el poder formal del Estado por vía de sus equipos de intelectuales orgánicos dentro de los cuales se incluyen políticos, jueces, periodistas, encuestadores, sociólogos, antropólogos, etc.
Si por esta vía se logra dar con la materialización de ese objetivo, lo que obtiene la burguesía dominante, es una reducción de problemas sociales complejos como la pobreza , las carencias en salud, educación y vivienda y los efectores de estricta miseria cultural que emanan de la crisis objetiva en la reproducción del capital a explicaciones simplistas que no dejan excentas el recurso de acudir a la adjudicación de culpas individuales o la proposición de soluciones mágicas, con medidas que se dicen de sencilla aplicación desde el poder, todo lo cual en lo inmediato, desactiva otras formas de pensar al etiquetar cualquier alternativa como “irreal” o “contraria a la naturaleza”.
Desde esta particular perspectiva, es posible afirmar sin mayor margen de error en lo que decimos , que aún hoy, forma parte del discurso de sentido común una construcción intelectual si se quiere tangencial al estricto problema contenido en la relación de poder en sí misma , la noción relativa a que el perfil romántico del amor es decir aquella que idealiza la pasión intensa, la unión de dos almas destinadas y la creencia de que este sentimiento es la clave suprema para la realización personal y el sentido de la existencia con sus colaterales , los celos, la fidelidad y el matrimonio se presentan necesariamente como sentimientos naturales, tan antiguos como la existencia misma del hombre de carácter invariable porque formarían parte de la sustancia misma de “la condición humana”.
Pese a que en algunas usinas que se creen autorizadas a determinar de modo unilateral que es el conocimiento, Friedrich Engels se ocupó entre otras cosas de intentar desmoronar esta construcción simplista de lo complejo ya en 1884, y gran parte de cuanto pudo llegar en su acercamiento al fenómeno, transita por su obra” El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado.
El argumento central de Engels es que esa noción romántica del amor tal como aún se aprovecha para los simulacros afectivos de nuestra época , en tanto, vínculo de elección recíproca entre dos personas que se quieren por sí mismas y no por cálculo no tiene realidad como tal , por resultar un invento necesario para el desenvolvimiento del ser humano y su justificación en la tradición y en la historia de la humanidad. Y lo que lo impidió durante siglos no fue la moral ni la religión, sino la propiedad privada.
Raúl Valle , en un artículo que titula 𝗘”𝗹 𝗮𝗺𝗼𝗿 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗲𝗱𝗮𝗱 𝘁𝗼𝗱𝗮𝘃í𝗮 𝗻𝗼 𝗱𝗲𝗷𝗮 𝗻𝗮𝗰𝗲𝗿”, se ocupa de retornar y trabajar ese texto de Engels al que hacemos alusión , afirmando que “ Engels reconstruye, apoyado en la antropología de su época, que en las comunidades primitivas donde los bienes eran colectivos no existía la necesidad de controlar la descendencia, porque no había patrimonio individual que heredar. El parentesco se contaba por la madre, sencillamente porque era la única filiación verificable y cierta. Esa organización, lejos de ser el caos promiscuo que algunos moralistas quisieron caricaturizar, era una forma de comunidad sin propiedad privada de las personas”.
Ernest Mandel en su Tratado de Economía Marxista, nos dice en unos de los pasajes iniciales del primer tomo de esa obra, que “…En un célebre pasaje de su prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política Marx precisa el método que deberá seguir una exposición científica , que es partir de lo abstracto para reconstruir lo concreto…Ahora bien, es preciso no confundir método de exposición y génesis del conocimiento. Si Marx insiste en el hecho de que lo concreto no puede comprenderse sin descomponerlo previamene en las relaciones abstractas que lo constituyan, subraya también con igual énfasis que estas mismas relaciones no pueden ser producto de una simple intuición o de una superior capacidad de abstracción; deben resultar del estudio de los datos empíricos, materia prima de toda ciencia. …..El método de exposición debe, sin embargo distinguirse formalmente del método de investigación. La investigación debe apropiarse de la materia en detalle, analizar sus diferentes formas de evolución y buscar sus nexos internos. Sólo después de coronado este trabajo puede exponerse de manera adecuada el movimiento real”. (Mandel Ernest. Tratado de economía marxista. Edit. Era. Serie Popular).
Rudolf Hilferding, también citado por Mandel en el texto antes mencionado, agrega en sentido coincidente que “ …la concepción materialista de la historia implica la comprensión de que las categorías del conocimiento son también históricas. …Solamente revelando el carácter de ley de la vidas social puede revelarse y demostrarse el mecanismo de la evolución pque puede explicar, como nacen, se transforman y desaparecen las categoría del conocimiento y en qué forma.
Desde esta perspectiva, también es posible avanzar diciendo que en el curso del desarrollo del conocimiento en el espacio específico de la Antropología, el trabajo, la organización social , el lenguaje y la conciencia son características propias del ser humano, y todas ellas se encuentran ligadas y mutuamente determinadas, por eso resulta bastante próximo a la verdad decir que, la lenta acumulación de inventos, descubrimientos y conocimientos permitió incrementar la producción de alimentos reduciendo el esfuerzo físico de los productores . Tal acumulación, constituye el primer indicio de la productividad del trabajo, extremo que se liga con sentido histórico a que lentamente al lado del producto necesario para la supervivencia de la comunidad, va apareciendo un primer excedente constante, una primer forma de sobreproducto social y que la función esencial de ese sobreproducto es permitir la constitución de reserva de víveres y una división de trabajo más perfeccionada .
Sobre el punto Ernest Mandel avanza con un señalamiento significativo: “….Los hombres hacen su propia historia; una sociedad existente se defiende contra las fuerzas de transformación. La sociedad primitiva defiende su estructura igualitaria. Para disgregar la sociedad primitiva igualitaria y engendrar una sociedad dividida en clases es necesaria, una revolución social . Pero esta revolución social sólo es posible cuando se ha alcanzado un determinado nivel de productividad que permita a una fracción de la sociedad liberarse del trabajo material . Hasta que esta condición material, este excedente potencial no exista, tal revolución social es imposible…Es necesario comprender el papel estratégico del aumento del excedente económico y el sobreproducto social en la historia , gracias al aumento de la productividad del trabajo”.
Haciendo pie en esa construcción objetiva de la historia, Raul Valle en el artículo anteriormente citado agrega que : “A partir de ahí surge un problema completamente nuevo en la historia humana, la cuestión de a quién dejarle esa riqueza. La solución que encuentra la clase propietaria naciente es brutal en su simpleza, someter el cuerpo de la mujer a una fidelidad exclusiva y vigilada, para asegurar que el heredero sea, sin ninguna duda, hijo del propietario. Engels llama a este proceso “la gran derrota histórica del sexo femenino”. No fue un accidente cultural, sino el primer despojo patrimonial de la historia, y su víctima fue el cuerpo de la mujer.
En síntesis y también dicho de otra forma. La sociedad primitiva se caracterizo porque , los grupos humanos vivían en régimen de propiedad colectiva y los lazos familiares eran comunitarios. La llegada de nuevas herramientas, la ganadería y el excedente de producción permitieron acumulación de riqueza y que ciertos individuos se hicieran de ellas a expensas del trabajo del resto lo que los obligó al control de la herencia es decir asegurar que pasaran a sus propios hijos biológicos. Nació entonces la familia monogámica patriarcal, diseñada para garantizar la paternidad segura y el control de la herencia económica.
Siguiendo este punto de vista, es preciso advertir que el propio Engels afirma en su libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado que la primera forma de familia esta basada en motivos, razones y determinaciones sociales de la economía —y no en la naturaleza— en tanto nació con el triunfo de la propiedad privada sobre la comunidad primitiva.
Hay en todo esto, una explicación razonada del origen de la opresión, de por qué la subordinación femenina apareció en un momento determinado de la historia y no en otro, la aparición del excedente productivo y la necesidad de una clase propietaria de asegurar su herencia.
La forma monogámica captada dentro de la forma jurídica el una resultante de la acumulación del excedente , la apropiación privada y la sucesión hereditaria en favor de los propios hijos biológicos, surgió entonces por determinaciones de las relaciones sociales de producción sin ningún fundamento abstracto en disposiciones del espíritu que hoy podrían ubicarse en las derivas del amor romántico
Engels no dejó ese análisis flotando en la Antigüedad; lo trajo hasta su propio presente, que esta estrictamente ligado al desarrollo del modo de producción capitalista y a la forma de Estado que la burguesía emergente requiere para su dominación hegemónica sobre la clase que ese mismo modo de producción engendra , que a diferencia de lo ya planteado, implicó la generalización de la producción de mercancías junto a una determinada extensión de la circulación monetaria .
Desde ese estadio histórico , todo lo que es objeto de la vida económica, todo lo que es produco es mercancía, todos los vívereres, todos los bienes de consumo, todas las materias primas, todos los medios de producción así como la propia fuerza de trabajo adquiere la forma mercancía. Al tener cortada toda salida, la masa de los desposeídos que no disponen ya de sus instrumentos de trabajo, se ve obligada a vender su fuerza de trabajo para adquirir medios de subsistencia . Toda la organización de la sociedad se construye en forma que asegure a los propietarios del capital, un aprovisionamiento regular y constante de mano de obra asalariada , para permitir la utilización productiva ininterrumpida de ese capital.
Dado todo esto, el fundamento económico específico según el cual al patrimonio que hay que protegerlo con la fidelidad forzada de la mujer simplemente fue por vía de la propia costumbre, careciendo de mayor sentido y poniendo en crisis al propio discurso de sentido común de aquel entonces, atento el avance en paralelo a los efectos de la forma mercancía, de la forma jurídica con la extensión de los códigos en una versión adaptada a lo actual de las instituciones del Derecho Romano, en manera tal que ese paradigma queda en la abstracción de la ley y no existe del mismo modo en el hogar proletario que no tiene propiedad alguna a excepción de la que detenta respecto de su fuerza de trabajo.
Esta concentración en un solo ente generalizado entre la forma mercancía y la forma jurídica es la que posibilita la extensión de la institución del matrimonio y una nueva versión ideologizada de esa situación en la forma jurídica contrato que presume acuerdo de voluntades consensuadas en un catálogo de derechos y obligaciones , despejadas de toda coacción donde se consigue idéntico resultado justificador del enfoque de familia monogámica a la que le sirve en forma abstracta toda la tradición cultural del romanticismo para poner fuera de lo real lo que en definitiva era la continuidad mejorada y adaptada al modo de producción emergente de la dominación implicada en los anteriores regímenes. En esto no hay que dejar de recordar que el derecho, en última instancia se constituye como un ordenamiento de relaciones sociales que se corresponde con los intereses de la clase dominante y está protegido por la fuerza organizada de esta clase. Dicho de otra manera, el derecho emerge en su carácter esencial de instrumento reorganizador de las relaciones sociales en interés de la clase victoriosa.
Ya en tiempo de Engels, capitalismo y burguesía no pueden ser entendidos sin la noción conjunta de trabajador y fuerza de trabajo . Esa situación de antagonismos de intereses le quita todo fundamente con base en realidad a la noción abstracta de igualdad y su complementaria de primacía de la libertad, lo cual desmerece en sí misma la forma jurídica contrato y cualquier intento de discurso de sentido común que ubica el vínculo sexual en un acuerdo consensuado , en la gran mayoría de los casos. La libertad del capital y por ende la ausencia de igualdad que vicia la noción de contrato, solo puede ser afirmada para una pequeña parte de la sociedad a condición de serla negada a la otra que, sin embargo , es la mayoría.
Con todo esto apuntamos a la necesidad de advertir y tener presente que capitalismo y patriarcado no son dos sistemas autónomos, tal y como se los presenta incluso desde el discurso de sentido común, en particular cuando se habla de acciones humanas violentas que se despliegan sobre el cuerpo y la salud de la mujer. A pesar de tener orígenes históricos diferentes- conforman un solo sistema de dominación. Cuando se sostiene la autonomía de ambos o incluso su desvinculación, se mantiene la invisibilización ideológica de la importancia económica del trabajo reproductivo para la acumulación del capital.
La burguesía en términos generales le paga a la clase trabajadora lo necesario para su subsistencia (con un mínimo social histórico que varía principalmente según el estado de la lucha de clases y las necesidades propias de la reproducción funcional del capital. Sin embargo, desde los orígenes del capitalismo, hay un componente muy alto del costo de la reproducción de la fuerza de trabajo que la burguesía no le paga al trabajador en forma de salario que es la fuerza de trabajo desplegada por la mujer en el hogar que tiene por resultante permitir que tanto su compañero como ella, puedan reproducir su fuerza de trabajo para ser vendida en el mercado, resultando que esa puesta en acto de la fuerza de trabajo femenina no resulta remunerada .
Esto en lo inmediato construye al interior de la relación un conflicto que quienes no advierten la unidad del proceso exponen en un cuestionamiento exclusivo del orden patriarcal desvinculando el fenómeno de la relación social Capital y su reproducción.
La inviabilidad de ese tipo de planteos , puesta en evidencia en la vida cotidiana, tiene sus bases en el dato empírico que muestra que en un capitalismo como el que conocemos, con crisis cíclicas, con una tendencia decreciente de la tasa de ganancia, y aumento de la tendencia generalizada a la pauperización de las masas trabajadoras es impensable que el sujeto social que detenta la propiedad de los medios de producción contemple la mera posibilidad hacerse cargo de pagar el costo total de la reproducción de la fuerza de trabajo incluyendo la fuerza de trabajo empleada para la reproducción de esa mercancía.
En definitiva, por fuera de la construcción actualmente existente del discurso de sentido común, la división sexual del trabajo instaurada desde los orígenes del capitalismo cumple una función estrictamente económica: garantizar una parte de la reproducción de la fuerza de trabajo de manera gratuita. La opresión por ende, no es meramente una cuestión cultural o ideológica que pueda resolverse de manera autónoma por vía de las políticas Estatales de derecho y su concreción en la forma jurídica que la deja reducida a una mera abstracción discursiva en tanto no puede colisionar en última instancia las condiciones de acumulación de capital y es imprescindible .
Silvia Federici, en su libro El Calibán y la bruja, dice de manera explícita en el sentido de lo indicado que: “La diferencia de poder entre mujeres y hombres y el ocultamiento del trabajo no pagado de las mujeres tras la pantalla de la inferioridad natural, ha permitido al capitalismo ampliar inmensamente la parte no pagada del día de trabajo, y usar el salario masculino para acumular el trabajo femenino. En muchos casos, ha servido también para desviar el antagonismo de clase hacia un antagonismo entre hombres y mujeres “(Pag.176)
Al insistir desde el inicio en una visión antropológica y de desenvolvimiento dialectico de la existencia humana en sí, lo hemos hecho en particular para dejar explicito y en evidencia con sentido finalista, que el capitalismo es una formación histórica y como tal la subsunción de las mujeres de la clase trabajadora a la realización del trabajo reproductivo gratuito -que es condición de posibilidad de la acumulación capitalista- fue y es parte de la lucha de clases de lo cual dan cuenta episodios históricos violentos y la participación relevante de la mujer.
La cuestión es entonces un elemento interno al desarrollo de la lucha de clases, marcada en el objetivo emancipatorio esencial de los trabajadores de toda relación de explotación y opresión.
La destrucción del patriarcado como tal sólo puede darse mediante la destrucción del capitalismo patriarcal como sistema de explotación unitario. Entendemos que es esta la respuesta que ubica la situación en examen en torno a las necesidades emancipatorias de una clase social oprimida y explotada como tal en condiciones de agudización de la explotación por vía del incremento de la productividad centrado en la extensión de la jornada horaria o su sustitución por la emergencia de inversión en capital constante y medios tecnológicos .
La necesidad de propagandizar por fuera del discurso de sentido común la presencia en los hechos y la materialidad de la vida social de un capitalismo patriarcal , es la que separa su ubicación en el diseño político de una transformación revolucionaria de un simple cambio de costumbres entre gente ya acomodada.
La eliminación de toda desigualdad social y es escenario de libertad que ella conlleva objetivamente solo permite ser visibilizada en sentido estratégico tras la acción material y militante por el poder obrero y el socialismo, a través de su dictadura de clase que permita la desaparición de la producción capitalista y de las relaciones de propiedad que ella genera eliminando las consideraciones económicas accesorias que hoy pesan sobre los vínculos intersubjetivos en la vida cotidiana. Entonces, sobre los presupuestos materiales de una nueva sociedad y la construcción de un nuevo ser humano , existirá la posibilidad real y no imaginaria de vínculos nacidos de la inclinación mutua y el cariño.
Daniel Papalardo – EL ANDEN
