La crisis en la reproducción del capital en Argentina se expresó de manera notoria desde la simple constatación de la misma en un sector de la económica formado por la relación directa que media entre crédito y endeudamiento , expuesta por el dato objetivo según el cual casi 7 millones de personas quedaron fuera del sistema bancario por contraer deudas impagas.
La bancarización del dinero entendida como el proceso por el cual los agentes económicos utilizan el sistema financiero formal como cuentas bancarias y billeteras virtuales administradas y gestadas por esas entidades , en lugar del papel moneda . Por esta vía a la que se suma el formato de la tarjeta de debido y las cuentas sueldo, la circulación de moneda se amplifica pero a la vez requiere de la necesaria intervención bancaria que obtiene por ese mecanismo ingresos dinerarios sin producir mercancías .

Para el economista marxista Ernest Mandel, el capital bancario no es un elemento aislado, sino una palanca central para la concentración de capital y la apropiación de la plusvalía en el sistema capitalista.
Mandel explica que el sector bancario experimenta el mismo proceso de concentración y centralización que la industria. Al final de esta evolución, un puñado de bancos gigantes controla toda la vida financiera de una sociedad, ya que, al concentrar los fondos líquidos de esa sociedad, los grandes bancos obtienen un monopolio de hecho sobre la concesión de créditos. En ese fenómeno social objetivo, las entidades financieras, dejan de ser meros intermediarios pasivos que ganan intereses cobrando por el uso del dinero dado en préstamo porque, se convierten en co-propietarios y directores de las fuerzas productivas, dictando condiciones a las industrias que dependen de su financiamiento y en igual forma imperan sobre los particulares que acuden al crédito no para desarrollar un emprendimiento productor de mercancía sino para acceder al consumo de esas mercancías.
Por este camino el capital bancario a mutado en preponderante capital financiero y con esa modalidad ocupa el espacio central del proceso económico y le dan contenido real a la reproducción del capital.
Esta incidencia específica de los bancos en términos generales se expresa en los hechos como la fusión o interpenetración del capital bancario y el capital industrial por la que la entidad financiera no solo presta dinero sino que inyecta capital a la industria mediante la compra de acciones, la emisión de títulos y la creación de empresas.
Vista desde esta perspectiva, la situación en términos de “normalidad capitalista “ hace que el sistema genere por su propia estructura y de manera constante un excedente de capital líquido que no encuentra rentabilidad suficiente en la producción industrial real.
Para evitar crisis de sobreproducción, los bancos y el Estado expanden masivamente el crédito privado y público, lo que genera una dinámica de inflación permanente por la presencia de dinero ficticio, es decir, dinero que no representa valor creado por vía de la producción real de mercancías,
La significativa cantidad de endeudados que ha caido en la morosidad o directamente en la imposibilidad de pago reconoce un origen inmediato en el fenómeno de toma créditos personales para financiar consumos, principalmente en 2024, cuando se abrió una ola de préstamos baratos y tasas de interés en baja derivado del ingreso de fondos extranjeros especulativos a la economía nacional.
Este mecanismo, fue una herramienta de diseño político que tuvo un solo objetivo, hoy puesto en evidencia que era precisamente encubrir un dato objetivo de la realidad que es que el poder adquisitivo de la fuerza de trabajo se encuentra estancado o en franco retroceso, con el necesario incremento de la tendencia general a la pauperización de las masas trabajadoras.
Este crédito al capital genera en última instancia el derrumbe de todo ese dispositivo con un costo social que se posisiona sobre los trabajadores. En ese sentido dice con acierto Marcelo Ramal desde el sitio Política Obrera que :”Como en tantas oportunidades, el capitalismo echaba mano del crédito para sostener su marcha más allá de las posibilidades de expansión que debían llegar de la mano del consumo y la inversión de la región.
La crisis significativa del orden económico y su soporte con forma jurídica, significa que la creación de riqueza en la forma de valor y la acumulación de valor en la forma de capital comienza a caducar en su funcionamiento
Las clases sociales recurren al arbitraje del Estado: el capital para rescatar sus medios de explotación, la fuerza de trabajo, sus medios de vida. Pero el mismo Estado en tanto ente orgánico-burocrático, entra en el mismo circuito al dejar de cobrar por vía de sus instrumentos jurídicos de ingresos públicos en razón del desarrollo de la crisis por lo que hay que advertir que ese mismo Estado tiene los medios políticos para que el costo de esta operación sea redistribuido sobre el conjunto de los trabajadores.
El capital bancario ha mutado hacia la especulación global acelerada, moviendo flujos masivos de dinero de un país a otro buscando rentabilidad a corto plazo.
El capital financiero posicionado en títulos, acciones, bonos de deuda genera en favor de las entidades que lo corporizan, derechos de cobro sobre una riqueza o plusvalía que aún no se ha producido en la economía real. Cuando los bancos crean este tipo de “dinero de deuda” de forma desmedida, se abre una brecha peligrosa entre la economía financiera y la producción real, lo que pavimenta el camino hacia las crisis que es la que estamos transitando y se expresa en el número significativo de personas que quedan fuera del sistema por morosidad en el cumplimiento de deudas.
La respuesta necesaria frente a este tipo de fenómenos y su expresión desde esa materialidad en términos ideológicos hacia el plano del espacio político del poder burgués , requiere de la expropiación de la banca privada, nacionalización sin indemnización y control obrero del sistema de crédito.
Este programa tiene naturaleza transicional en tanto se trata de medidas que deben adoptarse de conjunto y de manera inmediata siempre en orden a lograr evitar que las masas trabajadoras entren en situación de pobreza creciente que los precipite a una existencia de pura subsistencia e inseguridad por sus condiciones humanas dignas.
Dicho de otra manera, expropiación de la banca privada, nacionalización y el control obrero del sistema de créditos, no es de conjunto una intervención política que implique una simple reforma técnica, sino una medida anticapitalista radical y una consigna de transición clave para desmantelar el poder del gran capital y planificar la economía en favor de los trabajadores.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que en las crisis, el Estado capitalista interviene mediante subsidios o rescates bancarios, fenómeno al que Mandel denominó como la “nacionalización de las pérdidas” para garantizar la ganancia privada. Por eso el concepto relativo a la nacionalización de la banca exige una aclaración necesaria.
Lo que implica una nacionalización encarada por el propio poder burgués real, es que el Estado en tanto poder formal institucionalizado de esa clase social por la que esta impone su dominación de clase sobre explotados y oprimidos, asume el control de bancos en quiebra o sectores deficitarios pagando altas indemnizaciones a los antiguos dueños, y con ello opera un salvataje del sistema capitalista de conjunto absorbiendo los costos de las crisis financiera descargándolos por otros procedimientos sobre los trabajadores .
En sentido inverso, la nacionalización impulsada por los trabajadores como medida transicional implica la expropiación de toda la banca privada, confiscando el control financiero sin indemnizaciones multimillonarias a los grandes especuladores. De manera de poder romper el sabotaje económico de la burguesía y subordinar el dinero a un plan democrático de los trabajadores.
En los hechos , esta medida planteada como política de clase y de construcción transicional del poder obrero se propone fusionar todas las entidades privadas en una sola institución nacional de crédito para de esa forma y entre otras cosas, evitar la fuga de capitales y el desvío de fondos comunes hacia la especulación financiera o inmobiliaria y lograr centralizar el dinero para su empleo de forma planificada en salud, educación, infraestructura y sectores productivos esenciales, guiados por las necesidades sociales y no por el interés de la burguesía
En modo paralelo, pero necesariamente complementario en tanto concreta la intervención constructiva de poder obrero, la contabilidad y los libros financieros de los bancos deben abrirse al escrutinio público y ser gestionados bajo el control de los propios trabajadores bancarios y de la sociedad para evitar la burocratización.
Trotsky dejo planteado, en su contexto histórico de intervención política, que “para realizar un sistema único de inversión y de crédito, según un plan racional que corresponda a los intereses del pueblo entero, es necesario fundir todos los bancos en una institución única”. Y añadía: “solamente la expropiación de los bancos privados y la concentración de todo el sistema de crédito en manos del Estado colocarán a disposición de este los medios reales necesarios”.
El Anden -Daniel Papalardo
